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“No le pidamos peras al olmo” fue la filosófica salida que le encontró Jackie a la situación que viene aquejando al team cada vez que toca reunirse. Hace tres semanas que no cantamos Bingo! y nada indica que haya cambios antes de enero.

Johnny dijo “presente” antes de su viaje navideo a Cayman Island, y el Jurásico antes de que haga de Santa Claus para sus nietos. Pero la asistencia no fue perfecta. Faltó Jackie porque tradicionalmente, manía de los tiempos del 1 a 1, suele pasar las dos primeras semanas de diciembre en Miami, con la única premisa de comprar los regalos para el arbolito en Collins South Beach. La nia llamó desde el Novecento de 1414 Brickell Avenue, en pleno mordisco de una empanada de carne picante baada con Don Diego syrah. Nos contó que maridó una de espinaca con pinot noir de Bodega del Fin del Mundo otra una de pollo con un malbec classic Cinco Tierras pensado por los Durigutti. “Es el nuevo chiche de Paula Costa, que se acaba de incorporar a Novecento y tiene un pasado reciente en el Faena”, dijo Jackie, quien estaba en el primer Happy Hour de vinos y empanadas, bautizados Malbec Nights, que la flamante sommelier organizará todos los miércoles en el Malbec Room que acaban de estrenar en el Novecento que está frente a la sede del Santander.

“Claudio, te mandan saludos Nico Dobry, el mismo de The Watch Gallery, que estará acá hasta el 23 dice que por trabajo. Guille Morrone, ex United y Delta, hoy MasterCard, y Johnny Pérez, el marido de Michelle Saporiti. También Alejandro Zaia, el ex ZC que ahora habla de arte, y el ‘mago’ Enrique Pochat, al que vos tenés de Banco Finansur y ahora va en Ferrari hasta su escritorio en Merrill Lynch” dijo la nia mientras se escuchaban cheers de fondo.

Teníamos cosas por contar, pero Jackie ensayó un monólogo a lo Tato Bores, y ni siquiera le prestó atención a los taninos con tal de soltar prenda. “Novecento ya cuenta hasta ocho, desde que abrió en 1991 en New York. Ustedes seguro conocen el de Caitas, pero hay en Córdoba capital, San Isidro, Punta del Este,
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dos en Miami y uno que acaba de abrir en el complejo del Gato Romero y el Pato Cabrera en Villa Allende. El ao próximo se viene uno en 121 Alhambra Plaza, Coral Gables, y en el segundo semestre tendrán otro en Doral, cuyo nombre nació de Dora y Alberto”.

Jackie se ve que habló con Héctor Rolotti, el pope, porque nos contó que lo que más sale es la entraa. Habló de 14.000 libras por mes, y Johnny, que en Cayman Islands maneja millas, piés y onzas, tradujo: 7000 kilos.

“Lo vi recién a Martín Yanguela, que de rugbier ahora está en el Santander acá; a Sergio Roitberg, el de la empresa de comunicaciones New Link; y a los desarrolladores Edgardo y Walter de Fortuna y a Jorge Pérez”. Se nos hacía agua la boca cuando nos dijo que iba a pedir una milanga con puré y ni siquiera le pedimos que nos contara qué vio en Ralph Lauren, Armani Exchange, Kenneth Cole, Banana Republic, MNG, Guess y menos en Sephora o en Victoria’s Secret. “Qué envidia, mi Dios!” fue lo único que atinó a decir Johnny. Yo ni siquiera me animé a pedirle una camiseta de Dan Marino, que continúa valiendo un 40% más que la de cualquiera de los “muertos” de los Dolphins que este ao siguen sin ganar. El único que ni se inmutó fue el Jurásico porque le preguntó a Jackie si había un local de Eduardo Sport o de Proveeduría Deportiva. La carcajada generalizada no llegó a tapar el datazo que el hombre tenía en su mente, y entre sus manos. “Vuelve Magiclick, como volvió Rasti” dijo el Jurásico. “Viene con encendedores, los traen de China y quién les dice que dentro de 104 aos quizás siguen andando”. Todos nos quedamos mudos; hasta Jackie que compartió con los argentinos que estaban en Novecento la buena nueva. Alguno, dijo ella, hasta se le escapó un lagrimón de cocodrilo,
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o de algún gator de lo que alguna vez fue un pantano y hoy le dicen Miami.