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Es el viaje más largo (en tren) jamás contado. Ni vivido. 13.052 kilómetros a través de estepas heladas a 30C, desiertos donde abundan los bandidos y cordilleras descomunales por las que anduvo el mismísimo Marco Polo. Desde el extremo más oriental de China, el Yixin’Ou cruzará Kazajistán, Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania, Francia. Hasta ocho países para alcanzar el mismo corazón de la capital de Espaa. En total, 21 días sobre raíles, batiendo en un 40% el trayecto del mítico Transiberiano (9.289 kilómetros).

Aquí, por las fechas en las que hará su entrada y por los muchos juguetes que trae en sus vagones azules, será recibido como el tren de los Reyes Magos. En total, 30.560 metros cúbicos de mercancías, con un peso superior a las 1.000 toneladas.

Todo es desmesurado en el Yixin’Ou, concebido por los capitostes chinos para inaugurar lo que sería la rama espaola de la nueva ruta de la seda del siglo XXI. Habrá tantos relevos de maquinistas que dejarán en poca cosa al célebre Pony Express (el sistema de correo del salvaje Oeste en el que jinetes sucesivos se turnaban para hacer posible el milagro de llegar a tiempo). Ahora, según los cálculos de un periodista estadounidense que cubrió para The New York Times el trayecto entre Kazajistán y Polonia meses atrás, “más de 100 conductores y vigilantes se montan en turnos a lo largo de un viaje de tres semanas”.

18 de noviembre. Estación de Yiwu, la ciudad donde converge el todo a un euro del sureste de China. 11.00 horas. Una locomotora naranja, engalanada con cintas rojas, arranca con un estirón que pone en movimiento una caravana de 40 vagones azules entre los aplausos de las autoridades locales. Lento y majestuoso, en poco más de cinco minutos, el gusano de medio kilómetro se esfuma rumbo a su destino final: la estación Madrid Abroigal.

El gran viaje había comenzado. En el andén quedaba el trabajo de unos operarios movilizados para dar gala a la aventura inaugural. Una enorme bandera china había cubierto para las fotos el morro de la locomotora mientras el secretario del Partido Comunista local, Li Yifei, proclamaba con la pompa de la ocasión: “Queremos convertirnos en el punto de partida del cinturón económico de la Ruta de la Seda”. Palabras mayores a tono con las pretensiones del mismísimo presidente del país, Xi Jimping. En los últimos meses, en su afán por hacer renacer de sus cenizas la ruta medieval que tiene en Marco Polo a su viajero más célebre, el líder se ha comprometido a invertir 32.000 millones de euros en infraestructuras ferroviarias. Su objetivo: fortalecer el dominio chino del comercio, lastimado desde el siglo XV, cuando aún funcionaba la Ruta de la Seda original.

No hay capricho de aventurero en la nueva empresa. La prueba es este primer convoy. A la estela de la locomotora viajan 40 contenedores High Cube, con unas dimensiones de 12 metros de largo por 2,35 de ancho y 2,69 de alto, hasta los topes de productos made in China. Y del total del tren, 30 de esas inmensas cestas de Navidad terminarán en el polígono de Cobo Calleja de Fuenlabrada (Madrid), el mayor centro empresarial chino de Europa.

Allí, los comerciantes aguardan la llegada de toneladas de regalos, adornos y, sobre todo, juguetes para la campaa navidea. Gracias a la aventura del Yixin’Ou (en castellano, “Yiwu Nueva Europa”) ni Papá Noel ni sus Majestades de Oriente llegarán este ao de vacío.

Yiwu (en castellano, “justicia”) siempre fue el punto de origen natural para este tren. En los populosos mercados de esta ciudad de 1,2 millones de habitantes se comercia con las baratijas de la provincia de Zhejiang, origen de la mayoría de chinos residentes en Espaa. Luego, cientos de exportadores se encargan de enviarlos a polígonos occidentales.

Una vez que dejó Yiwu atrás, el tren comenzó a devorar 4.645 kilómetros por el inhóspito interior de China: Lanzhou, Xian, Urumqi. Aunque su velocidad de crucero alcanza los 100 km/h, la media del viaje de 21 días se quedará en 25 km/h. El motivo es triple: las esperas en las aduanas, las paradas para sustituir las locomotoras cada 800 kilómetros y sobre todo, los tres cambios de ancho de vía que el Yixin’Ou sufrirá en su maratón euroasiático.

El primero llegó el fin de semana pasado. Tras cruzar China, el tren llegó al paso de Dostyk Alashankou en Kazajistán, donde suele realizarse una parada de casi tres días. Allí, gigantescas grúas trasladaron, uno a uno, los 40 contenedores a vagones con el ancho adecuado. Los otros dos cambios se realizarán en la frontera con Polonia y, el próximo sábado, cuando el tren llegue a Espaa a través de Irún.

Con su nuevo ancho de vía, el Yixin’Ou reanudó su camino con 3.412 kilómetros por los áridos parajes de Kazajistán. El tren sigue el rastro de la legendaria Ruta de la Seda, que unía China y Europa para comerciar con especias, piedras preciosas y, claro está, sedas. Hace ya medio milenio que cayó en desuso, pero ahora está resucitando con mercancías igualmente valiosas: iPads, ordenadores y, estos días, juguetes para la Península.

Culminados los 3.412 kilómetros de Kazajistán, el Yixin’Ou cruzó la frontera rusa en Ilezk a finales de semana. En Rusia le aguardaba un trayecto de 1.497 kilómetros por vías avejentadas. Luego, en Bielorrusia, otros 587 kilómetros de trayecto. Todo con unas temperaturas que se desplomaron a 30C a su paso por Omsk, al sureste de Siberia, lo que desafió la destreza de los conductores.

La seguridad se extrema para evitar robos en estas regiones sin ley. La carga está sometida a vigilancia las 24 horas, incluidas las aduanas. Hay guardas armados a bordo. Además, los contenedores cuentan con el llamado “sello GSM”: un precinto que dispara una alarma si alguien lo manipula indebidamente.

Este domingo, estaba previsto que el tren cruzara la frontera de Bielorrusia por el paso de Krasnoye. Veinte horas más tarde se aguardaba su llegada a Polonia (Brest Malaszewicze), justo después de rebasar los 10.000 kilómetros de viaje. Allí se realizará un nuevo cambio de maquinaria y se apartará una decena de contenedores. Los otros 30 aún tendrán que recorrer 3.000 kilómetros Polonia, Alemania, Francia. hasta llegar al corazón de Madrid.

El Yixin’Ou espaol sigue los pasos de un exitoso precedente ferroviario euroasiático. Desde hace más de dos aos, un tren recorre la ruta entre Chongqing, en el centro de China, hasta Duisburgo, al este de Alemania. Cada semana, una media de cinco convoyes realizan esta ruta, con medio centenar de contenedores cargados de computadoras, maquinaria, piezas de automóviles.

Nada se desaprovecha en estos trayectos. A la vuelta, estos mismos trenes cargan bienes de valor aadido: este otoo, por ejemplo, transportó por primera vez coches de lujo a China. Esa es también la idea para el tren espaol en el futuro.

El tren tiene infinitas ventajas como método de transporte. Es más rápido que el barco, que puede tardar más de un mes en llegar. Y sale más barato que los envíos aéreos. “Además, está la ventaja de que llega a Madrid, que no tiene puerto, y atraviesa varios países europeos donde se pueden enviar mercancías”, explica Adrián Díaz, fundador de la empresa Sede en China, dedicada al comercio exterior, con oficina en Yiwu.

El empujón definitivo al proyecto Yixin’Ou llegó el 20 de septiembre. Ese día, Mariano Rajoy visitó en Pekín a Xi Jinping, quien le animó a participar activamente en la construcción y la operación del tren para aumentar los niveles de cooperación y comercio bilateral. Aunque, en realidad, el proyecto se venía gestando desde marzo, según revela Fang Xudong, vicedirector de Timex Industrial, una de las empresas colaboradoras. Quieren aprovechar los comerciantes de Yiwu la infinidad de clientes que tienen en Espaa, sobre todo mayoristas del bazar. “Cuando llegue el tren, organizaremos una ceremonia de bienvenida en Madrid”, asegura Fang Xudong sobre una fiesta a la que, se rumorea, acudirá el alcalde de Yiwu.

Fecha clave en el proceso fue también el 1 de noviembre. Una delegación de autoridades de Yiwu visitó a los empresarios del polígono madrileo. Uno a uno, les explicaron las bondades del nuevo tren y, a los dubitativos, les convencieron con una oferta de lanzamiento. “Sólo pedían 2.500 dólares por contenedor. Un precio muy competitivo”, asegura Daniel Campos.

La aparición del tren fue un inesperado regalo de Navidad para comerciantes como Jin (prefiere no dar su nombre completo). Este ao, su pedido de abetos se le había quedado terriblemente corto, pero no tenía margen para encargar más: los barcos tardan hasta 45 días en llegar. Así que Jin vio el cielo abierto cuando le hablaron del Yixin’Ou. Sin dudarlo, encargó un container completo de adornos navideos, cuya llegada espera ansioso en su almacén.

No fue el único que confió en el Yixin’Ou. Una quincena de empresarios de Cobo Calleja reservaron un hueco en el ferrocarril. En total, 30 de los 40 contenedores que salieron de Yiwu 300 kilómetros al sur de Shanghái tienen Espaa como destino. Si no hay ningún incidente con este viaje de prueba, van a apostar a tope por el tren, insiste Campos, que acaba de lanzar una web para aprovechar el tirón del incipiente negocio.

De principio a fin, la nueva ruta encuentra complicidades. En la ciudad de Yiwu, donde empezó el viaje, entre los que despidieron con aplausos al Yixin’Ou se encontraba uno de los primeros clientes espaoles del tren. Se trata de Carlos Santana, responsable para Zhejiang de Mundiver, una empresa de importación y exportación. En cuanto le hablaron del ferrocarril, reservó un contenedor que ha rellenado de ropa interior para la campaa navidea. “Por avión sale demasiado caro”, declaró al diario Qianjiang Wanbao.

De la gestión logística del tren chino espaol se encarga la empresa IRS InterRailServices GmbH. La tracción en el tramo europeo corre a cargo de empresas del grupo DBSR. Tras cruzar a este lado de los Pirineos, la compaía Transfesa lidiará con el último tramo, entre Irún y Madrid Abroigal, con su propia locomotora.

De momento, el Yixin’Ou es un tren en pruebas. Aunque, si se cumplen las previsiones, podría crearse una línea regular Yiwu Madrid en la primavera de 2015. Fang Xudong, de Timex Industrial, ya avanza que el plan es hacerlo una vez al mes. Aunque, si el negocio funciona, no descarta duplicar esta frecuencia.

Todo depende de que el tren chino cumpla su desafío a tiempo. Este sábado, está prevista su llegada a la estación de Irún. Allí, de nuevo, se cambiará la maquinaria. Y, tres días después, la gigantesca caravana que partió de Yiwu llegará a su destino final: Madrid Abroigal. Allí, el ansioso Jin podrá recoger por fin sus árboles de Navidad. Habrán tenido que completar una aventura asombrosa 13.052 kilómetros sobre raíles para llegar a su destino. Un viaje, hasta ahora, jamás contado.

Con información de Diego Torres (Pekín)

Un viaje apasionante, es cierto, como también lo es que 40 contenedores no son nada comparados con un barco portacontenedores que pueden llevar miles de contenedores (los más modernos más de 10.000 contenedores). Así que el Fuenlabrada Express es más que modesto y posiblemente más caro (por kilo de carga). Ambientalmente no lo sé, habría que echar cuentas por combustible utilizado y los barcos utilizan un combustible más contaminante que las locomotoras diesel. Buen debate y buena oportunidad para hacer números.
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