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“Pap es mi h Lo dice sin el menor asomo de duda Ivanka Trump, en el filo de los 16 a la hija de Donald Trump, princesa neoyorquina y top model ha debutado en Nueva York con una colecci de Ralph Lauren en ciernes. El piloto de su avi privado espera bajo la lluvia la llegada de Ivanka. Y es que, cuando no est el padre, es la hija la que manda.

El Boeing 727 rueda hacia la pista de despegue e, instantes despu la calima neoyorquina se transforma en un cielo azul y resplandeciente. Las vacaciones de la mitad de marzo, el spring break de las escuelas americanas, le permiten a Ivanka ir a dorarse al sol de Florida, en su mansi de Mar A Lago, la inmensa propiedad de la familia.

“Suelo llevar a mis amigas dos veces al mes, cuando pap tiene sitio en el avi porque tambi invita a menudo a sus amigos, a Elizabeth Taylor o a Michael Jackson. Solemos repartirnos las cuarenta habitaciones entre nuestros respectivos amigos. Aunque yo siempre conservo la m porque tiene una tele enorme”.

A bordo, un mozo pasa una gran bandeja repleta de salm ahumado, s canap frutas y quesos. ” es nada f conservar la l con todos estos manjares, aunque yo intento hacer mucho deporte para mantenerme en forma! Y por encima de todo, los estudios”.

Paparazzi. Cuando Donald Trump llega a casa y sorprende a su hija en la playa, Ivanka salta de alegr se le echa al cuello y se sienta al lado de su padre para almorzar. ” prensa? Ya me he acostumbrado a que me fotograf despu de los a pasados al lado de mis padres. Lo que no me gusta es que me sorprendan los paparazzi en situaciones y privadas”. Ivanka escucha con suma atenci a su padre hablar del concurso de Miss Universo que acaba de comprar por unos miles de millones de pesetas.

Pero a la jovencita no le interesa tanto el montante de la transacci cuanto los contratos televisivos, que su padre est negociando con las grandes cadenas americanas. “Quiero ser abogada”, afirma de pronto, como queriendo perge su autorretrato a salto de mata.

Al principio, la casa ten c102 habitaciones. Despu algunas de ellas se ampliaron y construyeron un enorme gimnasio. “Mam tiene una casa a tres minutos de aqu Es muy f hacerle una visita.”. Ivanka ha aprendido desde muy pronto las buenas maneras y ha sido mantenida al margen del p y de la prensa lo m posible por su madre Ivana, hoy casada con un empresario italiano. Sus relaciones con su madrastra Marla son buenas, pero con quien realmente se entiende en profundidad es con su padre. “Mi padre es el m grande y el mejor. Es un padre formidable. Muy simp y muy diferente de la idea que se hace de la gente. Tambi es un padre muy protector. El d en que traiga un novio a casa, seguramente nos estar esperando detr de la puerta con una escopeta de caza”.

Castillo con golf, tenis, piscina, playa privada y teatro; escaleras y escalinatas, terrazas, cuadros, tapices, sof de todos los tipos, l de todos los estilos y colores, adornos y armaduras; recepcionistas, cocineros, ch porteros, jardineros, masajista, vigilante de la playa y mayordomo; hect de c palmeras, fuentes y obeliscos. Todo esto y mucho m es Mar A Lago. Construida en 1927 en estilo morisco tiene forma de cruas con una c sobre dos pisos unidos por una escalera de 25 metros. Copia exacta de la Academia de Venecia, el recibidor tiene el techo dorado y sus siete tapices de seda del siglo XVI proceden de un palacio italiano. 36.000 azulejos espa algunos del siglo XV, decoran la entrada, las arcadas y las habitaciones. Los m provienen de Cuba y la madera de puertas, vigas y techos es de cipr de Florida. “Se necesita un poco de tiempo para acostumbrarse al fasto de la mansi pero despu te encanta y ya no puedes prescindir de ella. Es como si estuvieses en un castillo del siglo pasado. Muy rom rodeada s de cosas bellas: silencio, paz y todo lo que m me gusta. Mar A Lago es el para en la Tierra”.

Ivanka y sus amigas se cambian r de ropa y se van, sonrientes y alegres, por el pasillo que une el parque a la playa.

Moda. “A mi edad, la moda no es algo muy importante. Lo que m me interesa es la moda informal y c Por supuesto que, como a todo el mundo,
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me encanta Gucci, pero prefiero la ropa de Dolce y de Gabbana. Ser modelo no me ayuda a elegir, porque hay tantos modistos. En cualquier caso, lo prioritario son mis estudios. Suelo estudiar con m de Mozart de fondo. Desde que lo hago consigo mejores notas. Para estudiar no me ayudan ni Bob Marley ni Bj pero me encanta escucharles.”.

“Mi signo del zodiaco es escorpio. Un signo que se entiende bien con los g como pap Mi principal cualidad es la lealtad. No me importa estar sexy, pero s bonita, no s f sino tambi internamente, a trav de mis actos y mis relaciones con la gente.”.

“Tengo un permiso de conducir parcial, es decir, que siempre que saco el coche tengo que ir acompa de un adulto. Alg d me gustar conducir un Porsche. La mujer a la que m admiro es Audrey Hepburn. clase y qu belleza la suya! Una vida impecable, una carrera formidable y, adem se ha volcado en organizaciones como Unicef.”. Ivanka y Donald van a jugar al tenis. Marla su madrastra , su hija, sus amigas y dos guardaespaldas les sirven de p ” cu me lo paso mejor? Cuando le gano a pap al tenis en Mar A Lago.”.

Pap Trump, m millonario, obstinado, arriesgado, prepotente, megal divorciado y rico en esc que su querida hijita Ivanka, se ha convertido en el fantasma del mago de los negocios que fue.

Al m puro estilo Dinast la vida de Trump est aderezada de rascacielos, casinos, un divorcio millonario, ruinas, rubias de bote, misses y actrices de serie B. Donald John Trump (Nueva York, 1946), hijo de un empresario inmobiliario, aprendi casi al tiempo a balbucear “dinero llama a dinero” y el tradicional “pap El jovencito Donald, atento acompa de pap en el trabajo, vio como su familia se hac de oro comprando, vendiendo y revalorizando Nueva York entero. A los 28 a heredaba el imperio. Se lanzaba a la caza y compra, construcci y bautismo todos con el nombre Trump de los edificios m emblem de la Gran Manzana y los casinos m lujosos de Atlantic City. Torre Trump, yate Trump Princess, puente a Trump. hasta un monopoly particular, Trump: the game.

Bonanza en los 80 y ruina en los 90. El magnate de la propiedad inmobiliaria nunca se ha cansado de inflar con ceros sus cuentas de resultados, mientras la revista Forbes se encargaba de disminuirlos en sus listas de los m ricos de Norteam En 1988, su fortuna rondaba los 290.000 millones de pesetas. Para dejar constancia de su sabidur publicaba su biograf Trump o el arte de vender, y dos a m tarde, ten que usar ese arte para venderlo todo, pero para hacer frente a sus acreedores. Era el anuncio de su descenso al infierno de las deudas. En una desesperada contrarreloj con la bancarrota, vendi empe incumpli pagos, subast y, para colmo, su divorcio de Ivana Trump culpa de su amante Marla Marples le cost 1.450 millones de pesetas, un apartamento en Connecticut y una n vitalicia de casi 90 millones a favor de la rubia. En el 92, Forbes pon al d su fortuna y la revisaba a la baja: 72.500 millones. Trump ten propiedades por valor de 536.500 millones, pero sus deudas rondaban los 464.000. Los n no mienten. Era la ruina.

Hace tres a Trump tomaba aire y volv a los titulares. Junto a unos socios japoneses, anunciaba que el Empire State pasaba a ser de su propiedad por 5.600 millones de pesetas. El pasado octubre, declaraba que hab logrado remontar una deuda de 290.000 millones de pesetas. Y este mes, Donald Trump, 51 a acaba de lanzar en Estados Unidos su nuevo tratado de las “buenas maneras”, Trump o el arte del regreso. “Nunca puedes tirar la toalla”,
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ha dicho. Es su nueva consigna.