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Incredulidad, estupor y poco después una confirmación que nadie terminaba de creerse: “Asesinada a tiros Isabel Carrasco”. El crimen de la entonces presidenta de la Diputación y el PP leonés conmocionó a la sociedad leonesa y a medio país. Tres disparos, a plena luz del día, en el centro de la capital leonesa. Y más aún cuando pocos minutos más tarde fueron detenidas dos mujeres en relación con el asesinato: una ex trabajadora de la institución provincial, Triana Martínez, y su madre, Montserrat González. Dos mujeres ‘bien’, hija y esposa del comisario jefe de Astorga, vinculadas al Partido Popular (Rajoy, ya de camino a León el día del crimen, se dio la vuelta al conocer que una de ellas, la hija, era afiliada).

En el juicio más mediático de la historia de León, en enero y febrero, se juzgó también a una policía local amiga de Triana, Raquel Gago, detenida dos días después del crimen por su presunta colaboración en los hechos.

El veredicto del jurado popular 20 de febrero de este ao fue el más duro posible. Cinco hombres y cuatro mujeres decidieron por unanimidad que las tres mujeres acusadas eran culpables de asesinato, atentado y tenencia ilícita de armas. Diecinueve días después, el 10 de marzo, el magistrado Carlos lvarez corregía al jurado: absolvía a Gago de asesinato y la condenaba “encubridora” a una pena mínima de cinco aos, la mitad de lo que pedía su propia defensa. A madre (“autora”) e hija (“cooperadora necesaria”) les impuso una pena de 22 y 20 aos. La sentencia del presidente del tribunal no es firme: las tres Gago, en libertad bajo fianza tras ocho meses en prisión esperan mejores noticias en el fallo del recurso que han presentado sus defensas en el TSJCyL de Burgos.

Dos aos después madre e hija hablan desde la cárcel. 40 minutos. Cero contacto físico. La madre lleva los labios pintados. Sonríen al principio, luego lloran desconsoladamente, y cuando se calman muestran recortes, etiquetas de comida y hasta un kiwi de tamao diminuto. “No sabes lo que es estar aquí, en este módulo de castigo, nos tratan fatal, van a por nosotras”. Tienen los ojos hinchados.

Montserrat no tiene ganas de hablar de cómo es su vida después de matar. Coge el telefonillo al principio e insiste en lo que ya declaró en el juicio el 19 de enero: Que a Carrasco “había que cargársela porque era una mala persona”. Que no hubo ensayos, “no hacía falta”. Que “le daba igual dónde matarla” y nunca intentó hablar antes con ella sobre lo que supuestamente le estaba haciendo a su hija, “para qué”. “Con gente así, matar era la única solución, hay que ver cómo estaba mi hija”. “O ella o Triana”, había dicho ante el jurado popular.

“Estoy que no puedo más. Llevo dos aos aquí y quiero irme a otra cárcel donde se puedan hacer cosas. Aquí se portan muy mal con nosotras, no tienen nombre, no lo entiendo.”, pide la madre.

Han pedido el traslado, van a estar mejor en otra prisión?Por lo menos hay actividades, pero nosotras en este módulo 10 no tenemos nada. Vienen a hacer cursos y cosas y no nos llaman a nosotras. Vinieron para un curso de la Cruz Roja y sólo llaman a quien quieren: tú, tú, tú, y ya está, y nosotras que nos apuntamos, no. Pero estuvieron ocho meses sin dejarnos ir, ocho meses que decían que no podíamos salir, ni siquiera a misa. No íbamos ni a misa.

Son creyentes?Sí, claro, de toda la vida. (Le pasa el auricular a Triana. “No quiero hablar más ya”. Se queda con la mirada perdida escuchando el relato de su hija. Se quita los guantes, lleva dos anillos que parecen buenos. A veces llora). Habla la hija: “Si supiérais lo que es ese módulo. Y yo que estoy sin dar un ruido para que no me metan un empujón. Están todo el día pasando porros, haciendo esto y lo otro y cosas ilegales, y van contra mí por nada”. Denuncian que les tratan mal. Qué les hacen?A todos les perdonan todo eso, y a mí no hacen más que fastidiarme. Es porque soy yo, porque me llamo Triana, fijo. Es surrealista lo que hacen aquí: a los más chungos los tienen genial, a los violadores los tienen genial.

A los violadores, bien?Son los que mandan aquí, son los que tienen los trabajos y el dinero y los que les pagan a las chicas para que se la chupen por una tarjeta de teléfono o por un paquete de ‘liao’.

En ese estado de nervios [lloran sin parar, ahora las dos], tienen algún tratamiento?Mamá lleva pidiendo que la vea un psiquiatra desde diciembre, y no quieren atendernos. Tienen como dicen la sartén por el mango y su respuesta es ‘pon una queja al juez de vigilancia’ y que estamos en la puta cárcel. Con nosotras no se está cumpliendo ningún derecho.

Duermen?Mal, muy mal. Mamá ha puesto instancias porque se encuentra mal, y me ve a mí y fatal. Y pasan, son muy sinvergenzas. Yo esperaba que me dejaran estar fuera esperando el recurso, como a Raquel, porque no me encuentro bien, es que no lo entiendo y ya no puedo más. Mi presunción de inocencia nunca se respetó.

[Técnicos y funcionarios de la prisión confirman que a estas dos mujeres 60 y 36 aos no se les suministra ningún tratamiento. “Ni, inexplicablemente, están dentro del protocolo antisuicidios. Tras la sentencia, nada”, reconocen, y cuentan que hay una orden taxativa no escrita de “ignorarlas y no perder tiempo con ellas”. Pese a ello, una reconoce que se ceban con madre e hija con los partes disciplinarios, “con faltas que no se sostienen”].

Pasan pero les ponen muchos partes?Yo creo que es indemostrable que hay una ‘mano negra’, pero claro que creo que algo pasa, es imposible lo que pasó. increíble. Yo me merezco ya salir. Porque yo he acompaado a mamá ya dos aos, ya no puedo más. Es increíble, este país es así, no lo entiendo, no puede ser. Por qué se permite una acusación popular? Por qué el PP estuvo en el juicio haciendo todo el dao que pudo? Me chocó hasta cuando vino el ministro de Justicia a algún acto oficial que se celebró aquí y en el que nunca suele haber cargos así. Acaso es de León, o a qué vino?

Han vuelto a hablar con sus amigos?Algunos amigos del partido nos mandan recuerdos por gente. Con algunos he hablado, sí, los llamé yo. Que nos apoyan, que tranquilas, que un abrazo. A título personal. Pues presta.

Dicen que están decepcionadas con el PP, su partido, siguen afiliadas?Muy decepcionadas. Pues ahora mismo no lo sé. Mamá no era afiliada nunca. Yo sí, pero yo no sé cuál es mi situación en el partido, me suena que algo vi en la prensa, pero nadie me ha escrito una carta diciendo nada. Hasta que no esté fuera y pueda hablar con ellos. Yo para mí somos personas, y ya está. Las siglas son. Yo, con mis amigos.

Al salir, seguirán siendo sus ‘amigos’?Yo creo que sí, somos personas ante todo, que por una situación así hayan cambiado, pues no sé. Algunos del PP se han definido como personas, en el sentido de que primero es un cargo, o un sueldo, o un status. Pero yo a lo mejor soy de otra pasta, yo soy más de otro tipo de persona, está claro, a mí no me importa estar tomando una Mahou en un río y dejar el Dom Perignon en el Hotel Palace. Si no puedo, prefiero tener la compaía, soy más sencilla. Yo no sé si me vistéis porque creo que cogieron un plano corto. Nos habían quitado la tele cinco días antes, nos habían entrado en la habitación y nos la habían destrozado dos funcionarias. Cuando llegamos del juicio nos dejaron sin comer. Yo no daba crédito, no nos dieron pastillas para dormir y para estar más relajadas. Pero en el juicio me quedé con ganas de decir otras cosas, desde luego. No me salió, pero para mí estaba claro. Soy inocente.

Qué cosas hubiera querido decir?Que no hubo plan. Pero quién hace un plan así, qué superdotada hace un plan a las 5. O sea, yo soy ingeniero, cómo se pueden atrever a pensar eso. Y si hay un plan, cuando yo llego a la esquina y veo a mamá con dos policías locales, cómo voy y me presento yo. Si yo tengo un plan de tres, que me encontré con Ra, llego y veo a mi madre allí y digo: madre mía, se nos cayó una del equipo, vuelvo con Raquel y le digo: arranca. Qué necesidad tenía de meterme en la cárcel, si ahora estoy pidiendo salir. Qué plan, no hubo plan.

No hubo plan, ni sabía que su madre iba a matar a Carrasco? Me llamó mi madre y yo supe algo un minuto antes. Le dije: no, espera, y me colgó. La llamada se produjo antes, y de eso ya se dio cuenta hasta el propio jurado porque le dio vergenza, cómo va a estar la seora esa Morandeira en la pasarela esperando tres minutos, eso no hay quién se lo crea. Sucedió como se ha narrado. Me llamó mamá antes, me dijo lo que iba a hacer y le dije: ni se te ocurra, espera. Y da la casualidad de que mi padre es policía, y cuando ella tira el bolso, porque claro, mamá cómo no iba a tirar la pistola. Yo no sabía que había eso, yo pensé que había cogido la pistola de papá, y por eso fui a coger la chisma. Es casual, pero mi padre es policía, es que no tengo más que decir, yo. He jugado póker y me ha salido escalera de color de mano, me ha pasado. Y voy al casino y gano dinero.

Para el fiscal, todo fue un plan premeditado a tres bandas, con Raquel Gago incluida.Con Raquel, pero cómo? Si estábamos todo el día tomando café y hablando de mesitas y nos vino a poner las cortinas sus padres. Raquel y yo coincidíamos en que las dos teníamos el mismo tema personal. Y por eso nos apoyábamos y estábamos más juntas.

En qué tema personal coincidían?En que las dos estábamos saliendo con un hombre casado.

Se habló de ello algo en el juicio. Pero si tenía una relación de aos, como dice, con un hombre, casado o no, por qué no lo dijo?Lo dije. Ellos ya desde el principio idearon eso.

Ellos?La juez, la juez de Sara Calleja [Sonia González]. Pobre Sara Calleja, qué vergenza, ahora estará encantada. Fue ella la que dijo: claro, es que Raquel y Triana son novias. Pues no, hija, pues no. Y entonces claro, tampoco se quiso acostar conmigo la que ya no existe, no? Y tampoco estuvo enrollada con la mujer del PP de León con la que vivió en Valladolid? Y tampoco estuvimos las tres en Valencia y me sentí fatal y pensé: uf, cómo me escapo? Pero me escapé, gracias a Dios.

[Triana enumera una retahíla de nombres de cargos políticos y puestos de confianza hombres y mujeres que, según dice, habrían tenido relaciones sexuales con Carrasco, algunos de los cuales volverán a salir en siguientes conversaciones].Cómo sabe todo eso?Había comentarios. Y a mí ella me contaba muchas cosas, muchas, como que se llevaba a mujeres de vacaciones y mandaba a Jesús [pareja de Carrasco] a Madrid.
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